Familiaris Consortio: Profetismo y realidad


2. Familiaris Consortio: Profetismo y realidad

Introducción


El documento Familiaris Consortio, con el que el Papa Juan Pablo II luego del sínodo de 1980 sobre la familia, que aborda precisamente este argumento, viene presentado en cuatro partes. La primera se propone realizar una mirada a la realidad de la familia en el mundo, la segunda se fija en el ser de la familia, la siguiente aborda el tema de la misión y por último se termina con el argumento de la pastoral familiar.
A través de estas líneas intentaremos dar algunas claves de lectura, sustraídas del mismo documento, que nos permitan una lectura posterior más enriquecedora de todo su contenido.
En este sentido dos, parecerían ser, los conceptos que merecería ser estudiados más en profundidad. El primero se nos presenta en el contexto de la primera parte del documento Luces y sombras de la familia en la actualidad y es el concepto de libertad. En efecto dice la exhortación, luego de hacer referencia a los signos preocupantes de degradación de algunos valores fundamentales de la familia, que en “la base de estos fenómenos está muchas veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad, concebida no como la capacidad de realizar la verdad del proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino como una fuerza autónoma de autoafirmación no raramente contra los demás, en orden al propio bienestar egoísta.”
El segundo concepto sobre el cual podríamos hacer una lectura de las tres partes siguiente del documento es el de Sabiduría. En efecto el documento habla que nuestra época tiene necesidad de sabiduría y dice: “Es la alianza con la Sabiduría divina la que debe ser más profundamente reconstituida en la cultura actual.”

La libertad en crisis.

Como ya cita el documento el primer problema que se coloca en referencia a la libertad es la ausencia por parte de esta a una referencia con la verdad. Así también lo recordará posteriormente en la encíclica Fides et ratio diciendo “Verdad y libertad o se conjugan o juntas miserablemente perecen.”
El problema de la libertad en su referencia a la verdad es que esta última es negada y se niega como fruto de vaciar el ser de contenido. En otros términos se afirma que la nada sea el verdadero sentido del ser. Al no existir una verdad no es posible una relación entre el yo y la realidad y si “el hombre no puede hacer experiencia de la realidad para llegar a la verdad, entonces la libertad permanece perdida, queda una suerte de capacidad que no tiene objeto y, por lo tanto, tampoco sentido . Es el problema del nihilismo, que en un discurso reciente del Papa Benedicto XVI venía denunciado. Pero la mentalidad nihilista da un paso más al negar el natural deseo de felicidad que lleva todo hombre lo que termina fracturando el deseo en una serie ilimitada e indefinida de deseos y reduciendo la libertad a la posibilidad de mera elección. Como consecuencia la libertad se sustrae de la realización de un proyecto. Estamos de frente a una libertad que no tiene historia es decir, no posee pasado y por lo tanto, tampoco futuro.
Nos encontramos de frente al llamado emotivismo moral. Esto podría explicar la actual concepción de la relación varón – mujer reducida a realidad de carácter privado sustraída del carácter público que el matrimonio conlleva, para concebirse a sí misma como un hecho privado y arbitrario entre dos libertades. También explicaría la fatiga en comprender como el matrimonio pueda ser concebido como uno de los dos sacramentos al servicio de los demás.
En segundo lugar, al vaciar la realidad de contenido y, por lo tanto de verdad, se hace imposible la experiencia del otro y su valor para en sí y para el yo. “Es como si el otro, el tú, no fuese dado al yo.” El otro no puede entrar en la definición de mi propia identidad y es percibido como un medio útil o como un obstáculo y difícilmente pueda ser considerado como amigo. Esto explicaría la fragilidad en la relaciones en general y sobre todo en el ámbito del matrimonio y la familia.
En tercer lugar una libertad sin historia, es decir sin pasado y sin futuro pone en crisis la paternidad entendida esta como la ausencia de la experiencia de la propia contingencia que reclama un absoluto que dé un sentido a la propia existencia. Tal vez la procreación artificial sea como el símbolo de una vida sin padres. Esto daría razones porque hoy los padres aparecen más como compañeros o cómplices de sus propios hijos, cuando no compiten con ellos. Es que para ser padre hay que tener la experiencia de ser hijo y sobre todo de ser hijo del Padre, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra (Ef, 3,15).

La alianza con la Sabiduría divina.


El argumento de la Sabiduría, estudiado en el horizonte de la relación varón-mujer, nos introduce en el argumento de la identidad del matrimonio cristiano, en su misión y espiritualidad propias.
Es necesario preguntarse, en primer lugar, ¿en que modo el don de la sabiduría se hace presente en la vida de los esposos? Para responder a esto hay que estudiar el modo a través del cual el Espíritu Santo se comunica al hombre y esto es a través de la humanidad de Cristo. Estamos así en la lógica de los sacramentos.
Es a partir de la lógica del sacramento del matrimonio como se explica la identidad del matrimonio cristiano. Aquí está el riesgo de concebir el sacramento como un agregado a una realidad natural previa que se explica en sí misma. Pero la sacramentalidad no sería un dato agregado sino la revelación plena de la misma realidad matrimonial.
A través de sacramento del matrimonio Cristo, en su humanidad glorificada, comunica el espíritu a los esposos, el cual sin eliminar las distintas dimensiones del amor humano las ordena ahora a la realización de la comunión con Dios. De este modo el amor matrimonial se transforma en testigo de un amor más grande, es decir, del amor de Dios a los hombres, del sacrificio que Cristo hace de sí mismo en la cruz por su Esposa, la Iglesia. De este modo se ponen las bases para delinear la identidad de la vida matrimonial y la espiritualidad matrimonial (segunda parte del documento)
Por otra parte dice el documento que es únicamente en la fidelidad a esta alianza como las familias de hoy estarán en condiciones de influir positivamente en la construcción de un mundo más justo y fraterno . En este horizonte podemos leer la tercera parte del documento.
Por último la sabiduría es necesaria también para discernir la realización adecuada de la vocación matrimonial. Es aquí donde el documento habla de la formación de la conciencia que haga al hombre capaz de juzgar y discernir los modos adecuados para realizar su verdad original .
Sí como hemos afirmado, la vida según el Espíritu no es indiferente al esfuerzo humano sino que lo presupone y a la vez es condición para el discernimiento podríamos ver aquí el porque y la necesidad de una pastoral familiar (cuarta parte)

P. Pablo Zanor.

1.Juan Pablo II, Familiaris Consortio, N° 6.
2.Juan Pablo II, Familiaris Consortio, N° 8.
3.JUAN PABLO II, Fides et ratio, n° 90.
4.Cf. A. Scola, Spiritualità Coniugae nel contesto culturale contemporaneo., en “Cristo Sposo della Chiesa Sposa. Sprgentte e modello della spiritualità coniugale e familiare”, Città Nuova, (Roma-1997), 38s.
5.Cf. A. Scola, Spiritualità Coniugae nel contesto culturale contemporaneo., en “Cristo Sposo della Chiesa Sposa. Sprgentte e modello della spiritualità coniugale e familiare”, Città Nuova, (Roma-1997), 31.

6.Juan Pablo II, Familiaris Consortio, N° 8
7 .Juan Pablo II, Familiaris Consortio, N° 8

Subir



Familia y Matrimonio
Alvarez Jonte 77 Ramos Mejia (1704) Buenos Aires - Argentina
e-mail:pzanor@familiaymatrimonio.com.ar

Copyright 2007 www.familiaymatrimonio.com.ar