El concepto de libre elección (free choice) a partir del Lexicón a cargo
del Consejo Pontificio para la familia.

El concepto de libre elección (free choice) a partir del Lexicón a cargo del Consejo Pontificio para la familia.

Introducción
“La palabra free choice, elección libre, están unidas en la opinión pública actual a la lucha de determinados grupos a favor de la liberación de la leyes sobre el aborto provocado, en los distintos países.”1 En nombre del derecho de la persona a disponer de sus actos “libremente” se apela al derecho de la mujer a disponer de su cuerpo en función de su proyecto de vida para elevar el aborto a un derecho que ella tiene. El término pro- choice también es utilizado en este sentido por algunos círculos feministas que bregan también por el aborto.

Los términos del problema
El problema que se encuentra en la base del término free choice es concebir la libertad como libertad de indiferencia, es decir en una indeterminación o indiferencia radical de la voluntad respecto de cosas contrarias, de suerte que ésta produce sus actos de modo totalmente contingente. La libertad queda prácticamente identificada con la voluntad, como poder de autodeterminación absoluto y deja pues de proceder de la razón y de la voluntad que se unen en la composición del acto de elección, sino que las precede y les mueve a sus actos, es decir, que yo puedo conocer y querer lo contrario.
Desde el momento en que somos capaces de elegir entre contrarios debemos ser independientes de toda inclinación y en definitiva de toda norma o indicación moral que lo único que realizaría sería coartar la libertad y por lo tanto, habría que “liberar la elección” (free choice). Mientras que en la moral de Santo Tomás la libertad arraiga en las inclinaciones espontáneas del espíritu hacia la verdad y el bien, en este enfoque la ordenación a la felicidad y las inclinaciones a la verdad y al bien, por natural que sea, queda sometida a la elección libre y contingente de la libertad humana. La ley solo se acepta como fruto de un consenso para lograr una convivencia pacífica pero en el fondo es vista como sospechosa y la autoridad como un elemento que pulsea con la libertad del individuo.
En definitiva es toda la concepción de la naturaleza la que se transforma. La armonía entre la persona y la naturaleza se rompe por una libertad que se forma como poder indiferente respecto de la naturaleza y que se define como no-naturaleza.
Se trata por lo tanto de entender la relación entre persona y naturaleza a partir de una adecuada comprensión entre el bien, la persona y su obrar.

La persona, el bien de la persona y su obrar.
La persona en cuanto tal posee dos dimensiones: la dignidad de hijo de Dios, por la cual ninguna persona puede ser tratada como un objeto, y un ser único, original que lo hace irreemplazable2 .
En cuanto ser personal ella está llamada a realizar un bien también personal, podemos decir alcanzar un bien, llevar adelante una vocación que si bien puede llegar a ser similar a otras siempre es única en la realización concreta en esa vida en particular. De lo contrario estaríamos esteriotipando a las personas.
Este bien la persona lo realiza a través de la acción la cual no produce solamente un estado de cosas en el mundo sino y sobre todo va configurando mi bien, como sostiene W. May en reiterados párrafos del artículo 3. En otros términos, en la experiencia del obrar la persona encuentra el lugar de su autorrealización. Ahora bien, esta autorrealización de la persona en la acción es precedida, según lo atestigua nuestra experiencia cristiana, por la experiencia de cada uno con el Bien, es decir, con Cristo, “el único bueno” (Mt 19,17) de modo tal que el amor de Dios, que nos amó primero, se propone como experiencia fundacional del bien de cada uno y por ello Cristo revela la persona a sí misma, como afirma el Concilio Vaticano II (Cf. G.S N° 22)

El bien de la persona y los bienes para la persona.
Con este subtítulo se quiere señalar que el bien de la persona y su autorrealización en la acción no se realizan sin una referencia objetiva a bienes para la persona. Dichos bienes coinciden con las inclinaciones naturales en tanto asumidas por la razón práctica en vista a la realización del bien personal. Ellas son cuatro: la inclinación a conservar la vida, la inclinación a la unión sexual, la inclinación a la vida social y por último la inclinación a conocer la verdad4 . De este modo se intenta superar tanto el biologisismo o naturalismo por un lado y, por otro lado concebir una razón autónoma y creativa desconectada de una verdad sobre el bien que la precede.

Sobre esta base la construcción del bien de la persona en la acción humana se realiza en dos dimensiones: la primera es la originalidad de la unión afectiva, es decir, aquella unión intencional, experimentada como una promesa originaria de cumplimiento, la cual precede y provoca cada movimiento teso a conseguir la unión real con el amado (Dios)5 . En segundo lugar las virtudes que son el modo de integrar las inclinaciones naturales permitiendo no solo llevar a cabo la acción que realiza a su vez mi bien personal sino, además, de reconocer cual es la acción buena a realizar a través de un juicio por connaturalizad con el bien en particular. Esto es una operación de la prudencia.

Los bienes para la persona en el contexto cristológico.
En Cristo la persona es llamada a la comunión de caridad con el Padre, en el Espíritu Santo. En este nuevo horizonte de comprensión de la vocación definitiva de la persona, los bienes para la persona alcanzan, al mismo tiempo que son confirmados, una nueva dimensión. Así por ejemplo, la unión entre un hombre y una mujer es elevada a un sacramento que significa el amor de Cristo por la Iglesia, su esposa.

El conocimiento de la relevancia moral de los bienes para la persona.
Por último afrontamos el tema del conocimiento de esto bienes para la persona que realizan el bien de la persona.
Este conocimiento siempre se da en un determinado contexto histórico, dentro de una cultura particular que lo condiciona tanto positivamente como negativamente. “Así hoy en día, en las sociedades accidentales, la mentalidad contraceptiva se ha desarrollado hasta el punto que muchos individuos la consideran espontáneamente como lo más natural para afrontar algunos problemas graves y tienen dificultas incluso en considerar que la contracepción podría ser inmoral.”6 Es, por lo tanto, posible un desarrollo en la percepción de la relación entre algunos bienes para la persona y el bien de la persona. Lo que no puede suceder es que un comportamiento antes juzgado como moralmente malo por la razón práctica sea ahora juzgado como moralmente bueno, bajo las mismas condiciones y sobre el mismo punto de vista.
Con esto debemos evitar confundir el acto de conocimiento con el contenido de verdad al que se llega por aquel acto. Existe una verdad trans-cultural, que mide el acto de conocimiento de modo tal que le permite a la razón percibir que una violación de determinados bienes para la persona, violan el bien de la persona. Ellos son el bien de la vida, la sexualidad y la veracidad en la comunicación.

Conclusión
El término libre elección (free choice) parecería ser una consecuencia más de concebir la libertad como libertad de indiferencia. La línea que hemos seguido en esta exposición ha sido la de interpretar correctamente la libertad a partir de una adecuada compresión de la relación entre persona y naturaleza que le dé a la libertad su lugar en vista a lograr el bien de la persona.

Pablo Zanor

1.Consejo Pontificio para la familia, Lexicón, Palabra, Madrid – 2004, 675.
2.Cf. L. Melina, Cristo e il dinamismo dell’agire, PUL-Mursia, Roma - 2001, 143
3.Cf. Consejo Pontificio para la familia, Lexicón, cit., 676; 678; 684.
4.Cf. Pinckaers S., Las fuentes de la moral cristiana. Su método, su contenido, su historia., Eunsa, Pamplona-1988,
5.Cf. PEREZ-SOBA DIEZ DEL CORRAL J.J., ¿La interpersonalidad en el amor? La respuestya de Santo Tomás., Pul-GPII, Roma-1997, 17
6.Consejo Pontificio para la familia, Lexicón, cit., 681s.

 

Subir

 




Familia y Matrimonio
Alvarez Jonte 77 Ramos Mejia (1704) Buenos Aires - Argentina
e-mail:pzanor@familiaymatrimonio.com.ar
 
Copyright 2007 www.familiaymatrimonio.com.ar